28.10.12


Big train rolling down the line makes me lonely.
Sometimes... I wish to ride away.
Sometimes... I want to ride away.


Big plane flying through the clouds makes me worry.
Sometimes... I wish to fly away.
Sometimes... I want to fly away.







A veces no necesito más que una canción lo suficientemente grave y un volumen estridente para sentirme completamente relajada.
Normalmente nada de eso funciona.
No, las respiraciones profundas.
No, ordenar las ideas en listas.
No, dar un paseo una vez caída la noche.
No, esconderse bajo la almohada.
No...
Ven. 





16.10.12

[Ella & Ella &] Él

Puede que nunca vuelvas. Puede que esta sea la realidad y lo otro apenas un buen momento. Y que esquives mis labios para siempre, que tu cabeza siga llena y yo no encuentre la salida. Que el estómago no deje de dolerme, que jamás consiga librarme de esa sensación de que algo debería pasar a través de mi garganta. . Y que realmente me haya vuelto invisible, y que esa sea la razón por la que no eres capaz de verme aquí, ahora, esta semana, este mes... Puede ser que mi cabeza no vuelva a ir bien o que todo esto no tenga al final más importancia.
Pero qué miedo.
¿Escuchas todo ese silencio?
No hay manera de taparlo, por mucho que no grite.








25.9.12

Encontrarte hacia arriba.
Sentirte hacia arriba.
Siempre hacia arriba, a donde mueren los Álamos.




21.9.12

Tranquilo, Edgar.
Me siento lo suficientemente mal como para continuar con mi completa autodestrucción.
Llegaré con esto hasta el final, ¿no me ves?
Aunque no tenga ninguna prisa.




22.8.12


Cuando Zaratrustra tenía treinta años abandonó su patria y el lago de su patria y marchó a las montañas. Allí gozó de su espíritu y de su soledad y durante diez años no se cansó de hacerlo. Pero al fin su corazón se transformó,- y una mañana, levantándose con la aurora, se colocó delante del sol y le habló así:

" ¡Tú gran astro! ¡Qué sería de tu felicidad si no tuvieras a aquellos a quien iluminas!
Durante diez años has venido subiendo hasta mi caverna: sin mí, mi águila y mi serpiente te habrías hartado de tu luz y de este camino.
Pero nosotros te aguardábamos cada mañana, te liberábamos de tu sobreabundancia y te bendecíamos por ello.
¡Mira! Estoy haciendo de mi sabiduría como la abeja que ha recogido demasiada miel, tengo necesidad de manos que se extiendan.
Me gustaría regalar y repartir hasta que los sabios entre los hombres hayan vuelto a regocijarse con su locura, y los pobres, con su riqueza.
Para ello tengo que bajar a la profundidad: como haces tú al atardecer, cuando traspones el mar llevando luz incluso al submundo, ¡astro inmensamente rico!
Yo, lo mismo que tú, tengo que hundirme en mi ocaso, como dicen los hombres a quienes quiero bajar.
¡Bendíceme, pues, ojo tranquilo, capaz de mirar sin envidia incluso una felicidad demasiado grande!
¡Bendice la copa que quiere desbordarse para que de ella fluya el agua de oro llevando a todas partes el resplandor de tus delicias!
¡Mira! Esta copa quiere vaciarse de nuevo, y Zaratustra quiere volver a hacerse hombre."

Así comenzó el ocaso de Zaratustra.